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Barro de trinchera

Sólo nos vemos las caras cuando los rayos iluminan por un segundo el interior de la trinchera. La lluvia cae copiosamente y el agua embalsada ya nos llega por las rodillas. Avanzamos despacio apartando de nuestro camino ratas muertas que flotan panza arriba, las qué están vivas utilizan las cabezas de los muertos como náufragos en una isla desesperada.

Sabemos que éste es el silencio que precede a la tempestad, y que el repiqueteo de la lluvia puede enmascarar el ruido de las palas de los zapadores bajo nuestros pies. La tensión reemplaza en nuestras cabezas los instantes en los que no estamos aterrorizados.

Un rayo, las caras ensangrentadas de mis compañeros.

Otro rayo, cuerpos medio sumergidos de alemanes muertos.

Otro rayo, agacha la cabeza imbécil!

Otro rayo… no… eso no fue un rayo. Un brevísimo destello de fuego nos deja ver a media compañía volar por los aires. Inmediatamente la sangre y las entrañas de mis compañeros me azotan el rostro.

“Compañía, media vuelta!”

El caos, el terror, se iluminan con cada destello. Una maraña de ratas, hombres y restos de hombres corren o se arrastran como pueden en retirada. Algunos dejan caer mochila y fusil y se mueven pesadamente en el barro, otros arrastran a compañeros con el cuerpo destrozado, y cuando dejan de gritar los sueltan. A los que ya no les aguantan las piernas les espera una muerte humillante. Se ahogan en un metro de agua aplastados por el paso de los compañeros.

Por un momento los supervivientes pensamos que nos hemos alejado de aquel caos. Nada más lejos de la realidad. Una nueva explosión provoca una avalancha de tierra de las paredes de las trincheras. ahora el mundo se colapsa a nuestro alrededor, engulléndonos, sepultándonos.

No me puedo mover, no puedo respirar, voy a morir. Voy a morir en esta maldita guerra y ni siquiera he pegado un tiro. No veo, no oigo, no se si estoy muerto ya. El terror tensa mis músculos que intentan abrirse paso desde esta tumba, todo es en vano. La tierra me llena la boca, los oídos, los ojos, me ahogo me ahogo, socorro. SOCORRO!!

“Quitadle ya eso, por Dios”

“Uuuf, vaya viaje, eh jefe?. Espere que le ayudo a quitarse el dispositivo VR neuronal. Tome un poco de agua”

“Bueno, cuéntenos… ¿Qué opina del Battlefield VR?”

“Joder… joder…. mierda…. no se si como nos vamos a saltar la calificación de violencia para este juego. Es algo horrible. Joder, creí que me moría!…
Nos vamos a forrar”